Nos vamos a Madrid. Descubre El 38 de Larumbe.

En esta ocasión viajamos hasta Madrid para descubrir el tan esperado en nuestra agenda El 38 de Larumbe, visita que no defraudó, y se convirtió en toda una experiencia personal.
Conocer este restaurante es conocer a Pedro Larumbe, y la culminación de su faraonica trayectoria gastronómica y personal.
Una dominante presencia del pescado y la verdura navarra en la carta, delatan sus raíces y sus influencias.
Hace ya casi 20 años abandonó su pueblo natal Lerín (Navarra) para trabajar en un hotel ya cerrado en Tafalla.
Posteriormente una carrera frenetica en ascenso libre.
Iratxe en Estella,  Santander, Francia, Bélgica, Oiartzun (Luis irizar), Madrid...
Proyectos que te dejan boquiabierto como IFEMA en Madrid, y una cocina de 2500 metros cuadrados, o representar a España en la Expo de Shanghai.
A pesar de todo nos sorprende su humildad y hospitalidad, y nos acompaña en una larga sobremesa.
Difícil destacar algo de la experiencia, porque todo lo es.
Con un ticket de 50/60€ se aleja de la restauración que conocemos.
Tras recogerte los abrigos, una zona específica para tomar un aperitivo.
El servicio constante, y el gran trabajo del sumiller Guillermo, te traslada a los viñedos, potenciando la experiencia.
Alcachofas con centollo, huevos camperos con hongos y trufa, milhoja de foie y papaya, y así podrías estar toda una vida.
Nuestros gestos de placer eran cada vez más notables con cada plato.
Y llegó el que para mí fue el maridaje perfecto, algo que cuando nos sentamos en la mesa de un restaurante no damos la importancia que tiene.
Corvina salvaje con salsa de pimiento verde y regaliz, la cual hizo una reacción química maravillosa cuando lo fusione con un vino tinto Graciano de Bodegas Alconde.
Boom!!!
Impresionante maridaje vino tinto, regaliz, y pescado!
Posteriormente carne de wagyu de japon con un crianza Viña Sardasol, y una infiltración de grasa sorprendente.
Ufff!!!
Pudimos constatar de la mano de Guillermo y Pedro, el éxito de los vinos navarros en la capital, que han subido ese peldaño que les faltaba en calidad, siendo el Graciano el vino revelación entre los comensales madrileños.
Al día siguiente exposición de vinos y quesos del mundo en la azotea del ABC Serrano, con una terraza impresionante que podéis disfrutar más bien en verano, digna de visitar.
Cualquier cosa que diga ya está de más.
Una experiencia gastronómica auténtica, y una experiencia profesional y personal magnífica.
Nuestra mejor de las recomendaciones para este restaurante.