Anttonenea

Calle de San Antón, 48, 31001 Pamplona, Navarra
948 10 44 45

Una imagen cautivo mi atención entre todas esta semana, y no es fácil ante el exceso de información y la carencia de tiempo a la que estamos expuestos cada día.
Se trata de Kathrine Switzer, la primera mujer en disputar la maratón de Boston en 1967, a pesar de los intentos de los organizadores por detenerla.
Están los que miran, los que ríen, y los que intentan sacarla por la fuerza convencidos de la "razón" de aquella época. Dicen que nuestros smartphones evolucionan más rápido que nuestras neuronas!
Y yo pienso: que estaremos haciendo mal ahora convencidos de que esta bien? porque estoy seguro que algo!

Mucho mas correcto fue el trato de Javier Saralegui, maitre summiller en Restaurante Anttonenea, con una singular historia entre periodismo, vinos y profesor de autoescuela.

Rincón desconocido para mi en la calle San anton 48 de Pamplona, que sube el nivel de las publicaciones.

Momento divertido al descubrir que es un fiel seguidor de la página, y ahora mismo estoy en tu Restaurante sacando fotos.

Espacio acogedor de colores tranquilos y mesas extensas, donde me sentí muy cómodo y bien aconsejado en todo momento por Javier, sin que invadiera mi espacio.

Un asador que fusiona las tendencias modernas con las brasas. Creo que es la mejor manera de definir a Anttonenea.

Sorbete de melón y croqueta de jamón para abrir boca.
Pan de hogaza y Lezaun tempranillo maceración carbónica, quizás le falte algo de madera, pero lo prefiero ante la "casta" de reservas que no dicen nada.

Los entrantes elegidos fueron milhoja de foie, manzana y queso de cabra, y fuera de carta setas amanita de temporada, ubicados con mucho gusto sobre la porcelana.

Buen trabajo en la parrilla, la carne perfecta, sin entrar en las obviedades de si es la mejor o la peor, como a mucha gente le gusta decir, ya que como comentábamos en la comida, hay calidades, maceraciones y tendencias, y el estado óptimo de una carne tampoco es el contra más tierna mejor.
En Francia acabo de leer, cocineros que están poniendo de moda la maceración hasta de un año, a 200e los 700g.

En los postres nos sorprendió mucho más la tarta fina de manzana, que la torrija, y me encanto el detalle para el café, roca de chocolate con almendras laminadas.

No tengo sensaciones malas que comentar, quizás un poco de humo en el comedor, propio de un asador.
Me fui con la sensación de que están un buen equipo de profesionales que disfrutan con su trabajo.

El precio evidentemente es algo superior a el rango que acostumbro, también era consciente de donde me sentaba a comer.
El menú degustación son 40e y a la carta puede oscilar dependiendo de lo que pidas, acercándose más a los fifty.

Me parece un sitio muy especial, donde el servicio y el local justifican el precio.

"Las máquinas nos liberan del trabajo, y la ciencia del alma"







































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