Oveja negra...

Calle de Irunlarrea, 13U, 31008 Pamplona, Navarra 948 59 12 66

"Soy una oveja negra, y estoy orgullosa de ello.
No me conformo con lo establecido, cuestiono, averiguo, no sigo al rebaño.
Busco el lado diferente y único de cada cosa, porque suele ser el más interesante"

Así se define Yolanda, propietaria y cocinera de su Oveja Negra.
Me alegra poder presentaros un espacio dispar y en sintonía.
Con un curriculum de vértigo, solo puedo escuchar y aprender; Alhambra, Europa...
Cuando leí la carta y hable con Yolanda, entendí el concepto tan claro que tiene sobre su restaurante.
No es un local glamuroso con un fin meramente económico. De hecho, la cocina es casi tan grande como el comedor.
Son sus vinos, sus mejores recetas, su forma de entender la gastronomia, su proyecto.
Tan disciplinada en los horarios, que a las 22:33 nos retiraron la mesa, con  reserva para las 22:30.
Entiendo que es un poco tarde, cerrando cocina a las 23:00.

En ocasiones ya intuyo si un sitio va a seducirme antes de acudir.
La carta por internet, el estilo, el espíritu, los vinos, como te responden al reservar...
Lo tenia claro: Ensalada templada de pollo y langostinos, salmón sous vide y Viñas del Vero Gewurztraminer 2014, cuidado con estos Somontanos, vienen pegando fuerte.
La preparación del salmón dice mucho, 1h en agua con azúcar y 40min al vació a baja temperatura, extremadamente tierno.

Los postres para divertirse, sorbete de limón con gelatina de mojito, una presentación diferente,  muy intenso, y helado de violeta acompañando mi tarta, me encanta la idea.

La carta de vinos me parece de muy buen gusto, difícil elegir, bien estudiada.
No me parece un local excesivamente caro, puedes disfrutar de una cocina de autor por 25/30e, y si tienes mucha curiosidad, incluso puedes ver como preparan tu plato tras el cristal.

La semana pasada me preguntaban por la accesibilidad para minusvalidos; Oveja Negra esta perfectamente adecuado para ello, con su puerta especifica.

                                            ...........................................................................

Me gusta la gente...
que sonrie en la cola del supermercado,
que se ríe en el trabajo, 
que no se malhumora en los semáforos,
que te habla como si te conociera de toda la vida,
que no te pregunta ni a dónde vas ni de dónde vienes, pero quiere saber porque te fuiste,
que disimuladamente se sale del camino,
que busca dueño sin correa,
que vive el momento porque mañana puede no llegar nunca,
que siempre se olvida de mirar antes de saltar,
que siempre encuentra nuevos agujeros en los que meter la pata...


«Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe»






























Comentarios